Recientemente surgió una polémica en relación con el uso de Twitter, la conocida herramienta de microblogging, en el seno de la Comisión de Investigación sobre los supuestos casos de espionaje en la Comunidad madrileña. La presidenta del órgano ordenó a la diputada de IU Reyes Montiel dejar de informar sobre el contenido de las sesiones a través de esta red. De este modo, apostaba por la falta de transparencia frente al interés de Montiel por informar y favorecer la participación de los ciudadanos en el desarrollo de las sesiones. Un debate similar se está produciendo ahora en Estados Unidos.
“El uso de BlackBerrys y iPhones por jurados para recopilar y enviarse información acerca de los enjuiciados está causando estragos en tribunales a lo largo y ancho de EE UU”, según una información de The New York Times recogida por El País. Esto está obligando “a suspender deliberaciones y enfureciendo a los jueces”.
Hace pocos días, también en USA, una compañía a la que la Justicia obligaba a pagar una cuantiosa suma de dinero pidió la revocación de la sentencia después de que el jurado admitiera que había usado Twitter para disponer de más información sobre el caso.
La generalización en el uso de dispositivos móviles con prestaciones para navegar de tanta calidad como BlackBerry o iPhone está propiciando que Internet llegue a lugares que hasta hace poco parecían insondables para una innovación tecnológica así. Éste es el caso de espacios destinados a deliberaciones como los que he reseñado.
¿Qué opináis? ¿Creéis que es lógica esta polémica? ¿Alguien está de acuerdo con poner límites?


