Si el nuevo modelo de Comunicación Política hacia el que nos dirigimos está basado en un enfoque ciudadano, es decir, está claramente orientado a éste a través de la escucha activa, las tendencias actuales de marketing sitúan a las personas en el centro. Esto, que a priori puede parecer una obviedad, en el sentido de que es lógico que toda empresa, servicio, partido político, administración, etc., dirija la mirada hacia su cliente, público objetivo o destinatario de sus políticas, no ha sido así siempre.
El marketing de las personas no se limita a investigar previamente las necesidades, intereses, prioridades, etc., para adaptar su oferta a todo ello. En primer lugar este nuevo modelo ‘humaniza’ el mercado hasta el punto de situar al ciudadano, no al individuo anónimo, en el centro neurálgico de todo lo que suceda desde el momento en que se establezca una relación entre ambos. A través de la escucha, la respuesta, la gestión de ésta y el feed-back se convierten en elemenos fundamentales.
Una de las claves en la práctica de este nuevo modelo se encuentra en el desarrollo de la web social, que permite, precisamente, aplicar elementos de la escucha activa y dar de ese modo un mayor protagonismo a los destinatarios en el proceso comunicativo. Como puede comprobarse en este vídeo esta nueva realidad está modificando el contexto en el que desarrollan su actividad los medios de comunicación tradicionales.
En Política la implementación de este modelo puede tener consecuencias positivas inmediatas que, en mi opinión, permitirán combatir el desapego de los ciudadanos en la medida en que el nuevo enfoque sea aceptado por instituciones y responsables políticos. Éstas son algunas:
- Personalización de los mensajes.
- Mayor interacción.
- Reciprocidad en la Comunicación.
- Incentivación del interés por los contenidos.
- Gestión política compartida con los destinatarios.
- Horizontalidad frente a verticalidad.
- Mayor atención a las preferencias personales.
- Segmentación de los públicos y mayor potencial para la targetización.
- Fragmentación de los mensajes.
- Reducción del ruido en el proceso comunicativo.
- Mejor gestión del impacto de los mensajes y acciones políticas.
En el caso de las campañas electorales el desarrollo de este nuevo modelo comunicativo está teniendo un efecto inmediato. Los planteamientos no pueden ser ya los mismos. Sin olvidar los medios tradicionales, las campañas en la actualidad deben responder a los nuevos retos de la relación con la sociedad.
Con todos estos cambios es evidente que las campañas electorales ya no serán como antes. En gran medida ya no lo son y si lo fueran estarían condenadas a no alcanzar resultados deseables. Digo esto aunque hay que tener en cuenta que no debemos cambiar aquello que funciona, es decir, que si existen técnicas clásicas efectivas tenemos que seguir usándolas.
Esta nueva visión deja incompleta la recomendación que hacía años atrás Joseph Napolitan, considerado padre de la Consultoría Política en el mundo. Él afirmaba que había tres pasos para ganar cualquier campaña:
1.- Decide qué vas a decir.
2.- Decide cómo y a quién se lo vas a decir.
3.- Dilo.
Estas sugerencias, basadas en tres aspectos tan simples y básicos, a la vez que imprescindibles en una campaña electoral quedarán obsoletas si a ellas no sumamos una visión más cercana a la escucha activa. Al final se trata de hacer más horizontal el proceso comunicativo y no tan vertical como se ha venido planteando. La gente ya no espera lo que va a recibir del cielo… promueve lo que debe recibir en su entorno más inmediato.


