
Por qué ‘El Grito’ de Munch
04/02/2009Hace unos meses, cuando empecé a escribir este blog, alguien me preguntó que por qué elegía ‘El Grito’ (1893) para ilustrarlo. La respuesta es sencilla a la vez que compleja. La sencillez está en que su autor, Edvard Munch (1863-1944) es mi pintor preferido y que este cuadro se encuentra junto con ‘Madonna’, ‘Atardecer en el Paseo Karl Johann’ o ‘Primavera’, entre los que más admiro. Sé que en esto no debo de ser muy original, ya que la obra más conocida del pintor noruego es un icono pop. La razón más compleja tiene que ver con el trasfondo, con su significado, y su relación con el tema principal de esta página, que es la Comunicación.

Atardecer en el Paseo Kark Johann, de Munch
Por un lado, El Grito, tan repudiado por algunos en su época, nos plantea la necesidad de ir más allá, de no quedarnos en lo superficial, de profundizar. Al observarlo podemos ver una figura andrógina que grita, tapándose los oídos, cerca de una valla, en un paisaje en el que predominan los tonos rojizos y azules, nada plácido, las siluetas de unos barcos al fondo y personas que siguen su camino, ajenas a la voz esforzada del personaje central. Si miramos un poco más encontraremos un asombroso parecido con la momia de Perú, expuesta en el Musée de l’Homme de París, en la que los expertos sitúan el motivo de inspiración de Munch, quien la había visitado en una estancia en la ciudad francesa.


Como precursora del expresionismo ‘El Grito’ no se limita a presentarnos lo visible, sino que hurga en el interior de lo que nos muestra para redimensionar lo exterior desde sus mismas entrañas. Como afirmaba el teórico de este movimiento artístico Kasimir Edschmid, “el mundo ya existe”, por lo que “no tendría sentido hacer una réplica de él”. Este autor aseguraba que, en vez de copiarlo, el artista debe “indagar sus movimientos más profundos y su significado fundamental y volverlo a crear”. Es aquí donde encuentro uno de los principales paralelismos con la acción política. Ésta debe ir siempre más allá de la superficie, porque la realidad se esconde debajo de ella. A continuación es preciso interpretarla para rediseñarla, ofreciendo las mejores alternativas de cambio de todo aquello que merece ser modificado.

El Grito, de Munch
Cualquier interpretación ante una obra de arte es válida. Con ésta Edvuard Munch podría querernos transmitir la angustiosa sensación de soledad y el terror del ser humano en un mundo que no le consuela. La naturaleza se nos muestra amenazante. El hombre grita en el vacío, ante un cielo ensangrentado, hacia el espectador, de espaldas a personas que no se conmueven frente a su voz atormentada. El propio artista escribía sobre la escena:
“Iba caminando con dos amigos por el paseo – el sol se ponía- el cielo se volvió de pronto rojo - yo me paré – cansado me apoyé en una valla - sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro no veía sino sangre y lenguas de fuego – mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar, temblando de miedo – y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza -”.
He aquí otra clave para la Comunicación Política, el grito no puede convertirse en único recurso catártico ante un entorno en el que no se halla consuelo, sino que debe ser transformado en diálogo. No vale cualquier forma peculiar de entender el diálogo… y los espectadores, no deben permanecer como tales, sino convertirse en participantes, en garantes de una escucha activa.

No vale cualquier forma de entender el diálogo.
‘El Grito’ de Munch es tan universal que probablemente cualquier cosa que se escriba sobre él resultará redundante. El artista inmortalizó con extraordinaria maestría la soledad y la angustia existenciales del ser humano. Estos sentimientos pueden quizás mitigarse de manera puntual, pero es muy probable que se repitan a lo largo de la Historia, por lo que este grito podría estar presente siempre, especialmente en situaciones en las que nuestros valores como ciudadanos se tambalean ante desafíos que, a menudo, tienen que ver con la economía. Llevamos meses oyendo hablar de la crisis que estamos sufriendo y de lo que queda por venir. Se trata de la peor, según nos dicen los especialistas, desde la Gran Depresión. La Cumbre de Davos recientemente celebrada ha concluido con una advertencia de que estas circunstancias pueden conducir a un estallido social .
Es hora de que arte y política, humanizada, confluyan en un mismo camino; es hora del diálogo para hacer frente a la no comunicación; es hora de propiciar, frente a los agoreros del fin de las ideologías, la recuperación, por qué no, de éstas, es hora de escuchar y de actuar a partir de la escucha; es hora de ir más allá de la superficie para encontrar la realidad que se oculta bajo lo visible; es hora de encontrar ahí las claves para cambiarla… y es hora de que prevalezca, al fin, un Enfoque Ciudadano.

Probando a ver si por fin funciona esto ahora… Me gusta mucho la última viñeta acerca de la política. Por cierto, te he etiquetado en alguna que tengo en Tuenti que también tiene coña y en algunas fotos buenas de London
María José, creo que tienes una gran capacidad didactica a la hora de explicar lo que piensas. Y además, eso que piensas y que hablas, es la nueva comunicación participativa…y eso me encanta.
Lo que cuentas, te apasiona, y eso se nota.
Disfruto siguiendote.
María José las copias son intentos de desvirtuar realidades válidas o no, la verdadera substacia de las cosas no radica como dices en la supercialidad, las substancias se impregnan de accidentes para convertirse en esencias, hablando más claro, no hace falta copiar ninigún concepto, lo que hace falta es deconstruirlos y adaptarlos espacio temporalmente, hablamos de los valores estéticos como reflejo de los conceptos noéticos (los que tiene que ver con el pensamiento), el arte no es un objeto en si, es una parte noética y proyectada de su creador, la deconstrucción de los conceptos por medio de la noesis (intuición inteligible) da paso a una genesis más libre y blanca, sin dogmas ni intencionalidad adherida. Debemos de repensarnos de ser capaces de contruir una política menos intencionada y superficial, hacer de ella una adaptación deconstruida que le otorgue garantias de eficacia y permita construir individuos libres y pensantes no pensados.
Lamento el rollo, pero me ha inspirado tu reflexión para adentrarme en algo que me gusta trabajar, los conceptos e individuos pensados, los individuos pensantes, la deconstrucción y las esferas (capas) de la realidad. Sorry.
De rollo nada, no tienes que disculparte. Todo lo contrario, lo que planteas es muy interesante. Me alegra haber inspirado en ti alguna reflexión. Cuando quieras la amplías. Estaré encantada de que la compartas con nosotros.
Gracias Juanjo por recomendarme este blog. No te conozco Maria Jose, permiteme que te tutee, me ha sorprendido esta forma tan original de relacionar el arte y la política. De verdad, enhorabuena. Y sobre todo me ha dado mucha alegría que hagas apología del diálogo y el consenso…fundamental. Como tu bien dices en momentos de crisis es cuando verdaderamente es importante hacer frente a la no comunicación y a los agoreros.
[...] Por cierto, los que increpan a Patxi en el vídeo usan la imagen del protagonista de El Grito, de Edvuard Munch, cabecera de este blog. Como muchos de los que seguís EnfoqueCiudadano de manera habitual sabéis las lecciones de esa obra maestra para mí son bien distintas. [...]
wena, wena
me parece genial este post me ayudo mucho a resolver temas sobre un trbajo capaz que es mas por eso pero la vision de los diferente de una persona que se ve que se puso a interpretar sobre la obra me asombro y me fue muy produc en la genracion d pensamientos aplausos y felicitaciones